Antes de que SuriFlowers tuviera un nombre, ya existía en mi corazón.

Desde niña crecí rodeada de flores en una casa de campo en Medellín. Las flores siempre fueron parte de mi vida, de mis recuerdos y, con el tiempo, de una de mis grandes pasiones.

Pero nuestra vida profesional comenzó lejos de este mundo. Durante varios años, Pepe y yo trabajamos en el área comercial de una importante empresa de vehículos. Nos gustaba nuestro trabajo, pero siempre tuvimos el deseo de emprender y construir algo propio.

2013 — Una idea diferente

En 2013 descubrimos una oportunidad en el mundo floral de Ecuador.

Cuando buscábamos arreglos florales en Guayaquil, sentíamos que faltaba una propuesta que realmente nos sorprendiera: diseños diferentes, flores de alta calidad y una verdadera experiencia de compra.

Andrea Zapata | CEO Suri Flowers Boutique
Fue entonces cuando dijimos:

“Así como existen boutiques de ropa, de perfumes o de accesorios, creemos una boutique de flores”

Donde nació el encanto | Suri Flowers

No queríamos abrir una florería tradicional. Quería presentar una nueva forma de comprar, regalar y vivir las flores.

Así comenzó a tomar forma SuriFlowers.

El inicio en la cocina de nuestra casa

El primer impulso llegó de una manera inesperada.

Para el bautizo de nuestro sobrino decidimos realizar nosotros mismos los arreglos florales de la celebración. En ese momento todavía no existía oficialmente SuriFlowers, pero las personas quedaron encantadas con el resultado.

Aquella reacción me hizo pensar que mi sueño podía convertirse en algo real.

Poco después abrimos nuestra cuenta de Instagram y comenzamos a preparar nuestro primer San Valentín desde la cocina de nuestra casa.

La marca llevaba apenas dos semanas en redes sociales y recibimos pedidos para más de 50 arreglos.

Nuestra cocina se llenó de flores, cajas, papeles y pedidos. Yo realizaba cada composición floral, mientras mi esposo escribía las tarjetas dedicatorias y se encargaba de las entregas.

Todo comenzó como un proyecto completamente familiar. Incluso mi suegro nos ayudó a forrar nuestra primera caja.

En aquel momento, los arreglos florales dentro de cajas no existían en el mercado ecuatoriano. Nosotros los llamamos Flower Boxes, y se convirtieron en el producto que marcó nuestros primeros años y en una tendencia que posteriormente se extendería por todo el país.

Así nació oficialmente SuriFlowers en 2014: desde la cocina de nuestra casa, con muchas ilusiones, pocas herramientas y un enorme deseo de hacer algo diferente.

De un taller familiar a nuestra primera tienda

En marzo de 2015 trasladamos nuestro pequeño taller a la Ciudadela La FAE.

Los pedidos seguían creciendo y nuestros clientes comenzaron a preguntarnos dónde podían visitarnos.

En agosto de ese mismo año abrimos nuestra primera tienda en Urdesa, con una inversión aproximada de $15.000.

La respuesta superó nuestras expectativas. En fechas especiales se formaban largas filas de personas buscando nuestras Flower Boxes y descubriendo una propuesta floral diferente.

Aprender desde cero

En Ecuador no encontrábamos referentes para el concepto que queríamos construir, así que tuvimos que desarrollar nuestros propios diseños, empaques y procesos.

Desde el comienzo entendimos que la calidad no era negociable.

Comenzamos a buscar florícolas que nos permitieran trabajar con rosas de exportación, de mayor tamaño, resistencia y duración. Muchas puertas se cerraron, pero seguimos insistiendo hasta encontrar productores que creyeran en nosotros.

Esa decisión se convirtió en uno de los pilares de SuriFlowers.

2017–2018 — Comenzamos a crecer

Durante nuestros primeros años, Pepe y yo hacíamos prácticamente todo dentro del negocio.

Con el tiempo formamos un equipo, creamos talleres, bodegas y cuartos fríos y comenzamos a profesionalizar nuestras operaciones.

Entre 2017 y 2018 abrimos nuestra sucursal en Quito.

Posteriormente recibimos una invitación para formar parte de un proyecto comercial en Samborondón, donde abrimos una nueva tienda que rápidamente se convirtió en otro éxito para la marca.

Suri Flowers Urdesa 2015

La búsqueda de la exclusividad

Andrea Zapata CEO Suri Flowers presente en los cursos de Lacy Birt y Madrid Flower School.

En 2018 comenzamos a importar directamente los materiales que necesitábamos para tener mayor control sobre nuestros diseños.

Creamos empaques, papeles, tarjetas, placas, bases y diferentes piezas desarrolladas especialmente para SuriFlowers.

También comenzamos a viajar, capacitarnos y buscar nuevas ideas y tendencias alrededor del mundo, incluyendo formación con referentes como Lacy Birt y Madrid Flower School.

Para nosotros, la exclusividad significa investigar, aprender, innovar y cuidar cada detalle.

2021 — Seguimos creciendo

En 2021 inauguramos nuestro punto de venta en San Marino, fortaleciendo aún más nuestra presencia en Guayaquil.

Cada nuevo espacio representó una oportunidad para acercar nuestra manera de entender las flores a más personas.

Hoy

Hoy contamos con un centro de operaciones donde funcionan nuestras oficinas, área administrativa, bodega general, cuartos fríos, taller de flores naturales, taller de flores preservadas y nuestras áreas logísticas.

Después de más de una década, nuestra comunidad supera los 100.000 seguidores.

Pero nuestro mayor orgullo no está solamente en las tiendas, los seguidores o los pedidos.

Está en la confianza de nuestros clientes, en el reconocimiento que hemos construido y en haber ayudado a transformar la manera de comprar y regalar flores en Ecuador.

También hemos compartido nuestra experiencia a través de cursos, talleres y asesorías para personas, floristas y florerías en diferentes lugares del mundo.

Pepe Alarcón y Andrea Zapata | Team Suri Flowers

Nuestra historia continúa

Lo que comenzó como el sueño de una niña rodeada de flores se convirtió en una boutique floral que abrió camino, creó tendencias y construyó una identidad propia.

Seguimos trabajando con la misma ilusión y amor de aquellos primeros pedidos en nuestra cocina.

Seguimos creyendo en el poder de los detalles, en la belleza del buen gusto y en todo lo que una flor puede decir cuando las palabras no son suficientes.

Esta es nuestra historia.

Una historia de familia, perseverancia, innovación y amor por las flores.

Y todavía quedan muchos capítulos por escribir.

Suri & Pepe